Tú puedes

Esnupi 11 Abr, 2018 Simplemente Esnupi, Viajando con Esnupi , , ,

Son muchas las veces que hemos oído o hemos leído ese tú puedes… frase de ánimo que aparece en tazas, en bonitas camisetas, en post, y hasta incluso en pintadas en paredes… sirvió a una campaña presidencial incluso, y la vedad es que es cierta, tú puedes, pero no porque te lo digan, porque lo leas o porque suene bien, no ni mucho menos. Es real, tú puedes. Pero para poder, lo primero es tener un convencimiento absoluto y pleno de querer, y eso significa un convencimiento que no toma vacaciones.

Todos y todas queremos los resultados, queremos llegar a nuestro destino… pero, ¿qué es del camino? ¿Qué pasa con el día a día, con el esfuerzo continuado, con la paciencia y con la constancia?

Por supuesto que querer es poder, pero no es fácil, ni mucho menos. Es complicado porque no vale tenerlo claro un rato, no vale comprometerse con el objetivo parcialmente, si se quiere algo de verdad, cuesta y muchas veces duele. Duele porque hay que tomar decisiones complicadas, que no son fáciles, y que no gustan a todo el mundo. A veces en esas decisiones habrá que renunciar a cosas que quieres, a personas que pueda haber en tu vida, pero como dice el refrán, quien algo quiere, algo le cuesta. No vamos a engañarnos, nada es fácil, y por eso precisamente, también tiene más mérito y es mucho más satisfactorio conseguirlo, si es que se consigue.

No hablo desde la teoría, porque eso sería muy fácil. Hablo desde la primera persona. Hablo desde el saber lo difícil que es levantarse cuando te has caído, y más aún cuando tienes pies que te pisan la cabeza, pero ¿sabéis? Sí que se puede.

Cuesta horrores, y muchas veces significa darle la vuelta a todo lo que conoces, a todo lo que sabes, a lo que has hecho siempre, poner tu mundo patas arriba y abandonar la zona de confort. Pero se puede hacer. No importa la edad que tengas, porque cualquier momento es bueno para cambiar, para reaprender, para empezar a hacer las cosas de diferente manera. Hace falta querer y hace falta estar en disposición, y no rendirse. Parece una arenga futbolera, pero no lo es.

Es una realidad que vivo en primera persona, en carnes propias, no sé si al final lo lograré o no, pero sí que lo estoy intentando, que todos los días sigo luchándolo. He recorrido mucho camino, hace unos años hubiera pensado que no era capaz, pero la verdad es que somos mucho más fuertes y mucho más resistentes de lo que creemos. Aún tengo mucho que hacer por delante, tal vez lo más difícil, pero estoy dispuesta a seguir peleando, a seguir intentándolo, a poner toda la carne en el asador, porque la recompensa merecerá la pena, mi propia vida, tal y como yo la quiero vivir. ¿Difícil? Por supuesto, pero no imposible. Podré no conseguirlo, pero no será porque tire la toalla. Así que ¡¡¡seguimos!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *