#NoesNo #YoSíTeCreo

#NoEsNO
Si me hacen daño, si me obligan a hacer algo que no quiero, si se aprovechan de que soy menos fuerte, si me cogen entre varios, si me arrinconan, si me tocan, si me quitan la ropa, si me penetran, si me la meten en laboca, si me lo hacen por detrás, si me obligan a arrodillarme, o a ponerme a cuatro patas, si se ríen de mí, si me graban para después seguir riéndose y además lo difunden para que otros puedan disfrutar de mi vejación, para que entre todos alardeen, y además valoren quién lo hizo mejor, quién me dio más duro, quién eyaculó más en mi boca o en vagina o en mi ano… si me pasa algo de esto o todo a la vez, resulta que aunque no lo sepa estaré disfrutando, me gustará, será genial, porque yo los incité, porque mi dolor ahogado será considerado placer… mi gran pecado será haber reído, haberme insinuado, haberme creído igual a ellos, haber pensado que no necesitaba a nadie para defenderme. Mi gran error es haber creído que una mujer es libre, que podría decir no, que podría decir no quiero, que podría decir no sigáis, que podría decir que hasta aquí hemos llegado… mi pecado mortal fue beber como ellos para divertirme, ir sola, reírles las gracias, creerme libre, creerme igual, quise morir pero no pasó, quise gritar pero no pude, quise pelear, quise que todo fuera una pesadilla, y todavía lo quiero. Todavía lo pienso. Todavía quiero morir. Todavía quiero gritar. Todavía quiero llorar. Todavía quiero volver y que nada de esto hubiera pasado.
Pero lo peor no es lo que pasó, lo peor es lo que pasa todos los días, lo peor es que me sigan juzgando, lo peor es que se crean en el derecho de decirme a mí lo que pensé, lo que sentí. Lo peor es que pese a existir vídeos no me crean, no me entiendan, no sientan mi dolor, mi miedo, mi pánico… lo peor es que no me veían a mí, ni lo que estaba pasando, veían lo que querían ver, no lo que estaba ocurriendo.
Ahora me siento juzgada. Y pienso que, ¿y si tuvieran razón? A lo mejor yo los provoqué, porque les seguí la corriente, porque les dejé pensar en que soy una chica fácil. La culpa es mía porque bebí, porque solté mi legua, porque me pinté lo labios, porque se me marcaba la cintura, el culo, el pecho… debería haber llevado un saco puesto, no maquillarme, no peinarme… la culpa es mía, la culpa fue mía. Está claro que lo merecía, iba sola, bebí, reí, besé a uno, le dejé que me cogiera de la cintura. Está claro, soy una puta. No tenía derecho a decir no, porque ya los había calentado, tenía que haber participado más, tenía que haber disfrutado porque les había hecho creer que sí. No pensé en lo que sufrirían si los dejaba con las ganas, en lo injusta que habría sido, son hombres, y yo tuve la culpa. Soy una puta.
Mi dolor no importa, la culpa fue mía, soy una puta, una buscona, una calentona, y además no me defendí, no les mordí, no les arañé… y lo peor estoy viva. Sigo viva. Tenía que haber muerto. Tenía que haber salido de allí con una pierna rota, con un brazo dislocado, o mejor con la cabeza partida, porque así tal vez me habrían creído, así tal vez se habrían apiadado de mí, de mi dolor, de mi alma destrozada.
Estoy rota, no queda nada, y sigo viva. Soy mala, porque después reí, soy mala porque después quise seguir viviendo. Tal vez morir hubiera sido la mejor solución. Así mis padres me llorarían en silencio, y los demás les dirían lo que sentían todo, y no los mirarían con una sombra… es una zorra, lo merecía… tenía que haber muerto, porque tengo la culpa, porque soy una puta.
Vieron los vídeos, infames, vomitivos y sólo se fijaron en si gemía de dolor, de impotencia o de placer, si no me movía, lo que significaba que quería, pero en los vídeos estaban ellos, los agresores, haciéndome daño, mucho, matándome en vida, asesinando a mi dignidad… pero a ellos no los miran, no los juzgan, son hombres, fueron incitados, la culpa es mía, soy una puta.
Contado en primera persona es más impactante. Os pido que lo leáis en voz alta y que intentéis sentir el miedo, el dolor, la culpa, la vergüenza, la rabia… no voy a hablar de la sentencia de la manada, ni del código penal, ni de si la argumentación jurídica es buena o no… sólo quiero que reflexionemos sobre qué tipo de sociedad estamos construyendo. Un mundo en el que un defensor público se convierte en verdugo, con la única justificación de ella quería, ella me calentó… un mundo en el que ser mujer, ser libre, ser valiente, querer disfrutar, y sobre todo querer decidir, es interpretable… porque las mujeres no podemos ir solas, no debemos lanzar mensajes que confundan a los pobres hombres, porque luego no pueden controlarse. Desde luego este no es el mundo que yo quiero. El mundo en el que yo vivo. El mundo que quiero construir.
Quiero vivir en un lugar en el que no es no. Y si pensamos un poco sobre todo esto y lo mejor de todo, y si trabajamos para que cosas así no sucedan, para que no haya manadas y si surgen, las encierren en el corral, que es dónde deben estar.
Me rebelo, y digo hasta aquí. Yo te creo, no siempre tiene que significar no, en cualquier momento, ante cualquier circunstancia. Víctima y verdugo no se pueden confundir. La víctima no tiene que demostrar su inocencia. La víctima es víctima. No tiene la culpa. No es mala. No tiene que morir para demostrar que no quería. No es puta, ni zorra, ni fresca, ni buscona. La víctima es víctima. El foco no es la víctima, es el agresor. Pongamos cordura, pongamos humanidad, pongamos dignidad.